Maestro terapeutico

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sábado, 16 de enero de 2016

Maestra terapéutica aconseja: enseñando a nuestros estudiantes como usar lenguaje optimista y positivo para neutralizar sus sentimientos de coraje

Los estudiantes impulsivos, con pobre auto-control (por ejemplo, berrinches o tantrums en inglés) o que se enojan con facilidad necesitan entender que lo que ellos le digan --o le hagan--  a otro niño afecta al otro niño, pero lo que ellos se dicen (ejemplo, “¡Soy un idiota!”), o se hacen (ejemplo, golpearse contra una pared), a sí mismos solamente les afecta a ellos mismos. En otras palabras, tanto nuestro pensamiento (las cosas que pensamos) como la manera de hablarnos en privado o “hablar con uno mismo” (self-talking)  influencian la manera en que nos vamos a sentir y las cosas que vamos a hacer o nuestros actos. No existe mejor “alimento” para sentimientos y actos turbados como los  pensamientos pesimistas y negativos. Pensamientos optimistas y positivos, por otro lado, nos ayudan a calmarnos, a sentirnos más contentos y a ejercer mayor auto-control. Ahí radica la importancia de que maestros, consejeros escolares y otro personal de apoyo enseñemos a los estudiantes como: (a) monitorear (supervisar) sus pensamientos y lenguaje privado o personal para (b) reemplazar pensamientos o expresiones pesimistas y negativas con oraciones y frases optimistas y auto-motivadoras. Los niños son capaces de desarrollar la habilidad para supervisar y auto-corregir tanto su pensamiento como su lenguaje privado. Lo primero que hacemos es enseñar al estudiante con pobre auto-control a que reconozca las señales del cuerpo (por ejemplo, los músculos se tensan y suda más), los pensamientos (ejemplo, piensa, “¡Odio a Rubén!”) y las acciones (ejemplo, dice vulgaridades y patea sus libros) que le están avisando que está cercano a su punto de ebullición o punto crítico. Una vez el estudiante reconoce las señales de su punto crítico, se detiene a sí mismo antes de que haga algo que le ocasione un problema mayor, o sea, antes de darle un golpe a Rubén. Entonces, el estudiante se auto-corrige y se auto-motiva a actuar con sensatez usando su diálogo interno o privado. Le enseñamos al niño a usar un set de instrucciones personales para parar de inmediato su manera habitual (impulsiva) de pensar y de actuar, dirigiéndose a sí mismo hacia una respuesta positiva en lugar de una negativa.

Podemos ayudar a nuestros estudiantes a desarrollar una serie de instrucciones auto-correctivas y protectoras, conocidas en inglés como coping skills. Este importantísimo grupo de instrucciones sirve para guiar a un niño impulsivo a: (a) debilitar los “gatillos del coraje” o anger triggers, (b) manejar provocaciones de otros niños, (c) calmarse cuando siente coraje, (d) auto-evaluarse y finalmente, (e) recompensarse por su trabajo. A continuación, ejemplos para cada sección.

Debilitando los “gatillos del coraje” o anger triggers
  • Acabo de cometer un error. ¡Gran cosa! No es el fin del mundo.
  • Cometer un error no es tan malo.
  • Bueno, esto no me gusta pero en realidad no es tan malo. Sobreviviré.
  • Yo puedo manejar esto.
  • Yo puedo meterle mano a esto.
  • Cógelo con calma, no sobre-actúes.
  • No exageres las cosas; este no es el fin del mundo.
  • No hagas esto más grande de lo que es (o no lo saques de proporción).
  • Cuando la maestra me regaña, no me gusta pero lo acepto. Ella tiene el derecho a decirme las cosas que yo no hago bien.
  • La maestra me marcó unas cuantas preguntas incorrectas, pero… ¡Qué remedio! Para eso están los maestros, para enseñarnos a hacer las cosas bien.
  • No saques esto de proporción. Piensa en las contestaciones que sacaste bien en el examen.
  • Yo sé como controlar mi coraje.
  • Yo sé lo que tengo que hacer cuando me siento molesto.
  • ¡Para! Piensa lo que tienes que hacer aquí. Okay, este es mi plan…
  • Relájate. Toma una respiración profunda… Ahora sí… Este es mi plan...
  • Cuenta hasta 10… 1… 2…. 3…. ¿Cúal es mi plan?
  • Como mi maestra siempre me dice, voy a tratar de hacer lo mejor que pueda.
  • Me gustaría ganar, pero, si no se puede, no se puede.
  • Ganar siempre agrada, pero si no gano, comoquiera voy a estar bien.
  • Yo decido lo que yo voy a hacer aquí. No tengo porqué explotar.
  • Los petardos explotan; los niños piensan.
  • Esta es mi elección. No quiero sentir coraje.
  • Esta es mi elección; elijo estar tranquilo.

Manejando las provocaciones de otros niños
  • Mantente tranquilo.
  • ¡Para! ¡Tranquilo!
  • Yo puedo manejar esto.
  • Tómalo con calma…
  • Cógelo suave…
  • Mantente sereno… No te agites ni te sofoques.
  • Enfríate; échale agua a ese fuego para que se apague.
  • Respira profundamente… 1… 2… (tres a cinco veces).
  • Cuenta hasta 10.
  • Solo relájate… No pienses en nada más…
  • Voy a estar bien…
  • Yo puedo manejar esta situación. Me siento más fuerte cada día.
  • Esto es un poquito difícil, pero yo puedo soportarlo.
  • Mientras me mantenga calmado, estoy en control.
  • Yo controlo mi temperamento.
  • Yo estoy bien…Nada me va a pasar.
  • Me voy a sacar esto de la mente y me voy a sentir mejor.
  • Yo me voy a recuperar de esto y voy a estar bien.
  • Yo tengo una elección que hacer aquí; no tengo que pelear.
  • No necesito probarme nada; yo sé que soy fuerte.
  • No te molestes por lo que Rubén dice.
  • Rubén no es el que decide como yo me voy a sentir. Esa es mi decisión, no la suya.
  • No voy a permitir que esta situación me afecte/me saque de control.
  • No voy a reaccionar a _____. Eso es lo que Rubén quiere, que yo pierda el control y me meta en problemas.
  • Voy a ignorarlo y entonces, me voy a sentir muy bien conmigo mismo.
  • ¡Piensa esto con cuidado! No seas impulsivo.
  • No saques esto de proporción.
  • Sigue tu plan…
  • Esto es una tontería; no vale la pena meterse en problemas por esto.
  • Esto no es tan terrible; no es digno de que me de coraje.
  • Rubén me está provocando. Yo no necesito reaccionar.
  • Bueno, que me llame “gordo” no me gusta, pero no me mata. Solo tengo que ignorarlo; ya se callará.
  • Mi mamá es súper chévere. Ella no es lo que ellos dicen.
  • Rubén es cruel; la verdad es que siento pena por él.
  • Okay, este no es el fin del mundo, simplemente un problema más para resolver. Enojarme no me ayuda. ¿Cuál es mi plan?

Calmándose cuando siente coraje
  • Habla; no golpees.
  • Para y piensa antes de golpear.
  • Para y piensa antes de actuar.
  • Usa tus palabras, no los puños.
  • Cuenta hasta 10.
  • Trata de mantenerte calmado.
  • Me voy a calmar…voy a estar bien.
  • Relájate…
  • Camino lento… hablo despacio… respiro profundo… poco a poco me voy relajando.
  • Siento que empiezo a agitarme… Respiro lento y profundo…eso es, lento y profundo… me estoy serenando.
  • Me estoy sintiendo tenso… relajándome.
  • Mis músculos están empezando a tensarse… Voy a hacer las cosas más lento hasta que me relaje.
  • Mis puños están rígidos; tengo que soltarlos… Eso es; no voy a golpear a nadie hoy... tampoco mañana.
  • Okay, respiro profundo… sentir coraje no me ayuda.
  • Ya esto me está fastidiando. ¿A ver, que puedo hacer? Ya sé, voy a seguir hablándome hasta que se me baje el coraje.
  • Este es el momento para detenerme a pensar en todas las cosas que yo he hecho bien hoy.
  • Siento coraje. Esta es mi señal para hacer lo que tengo que hacer.
  • Voy a “caminar un par de pasos hacia atrás” para poder mirar esto desde más lejos y más calmado.  Lo importante es no reaccionar.
  • Este es el momento para hablarme… hablo calmado y lento… uso mi voz normal… Puedo sentir coraje; eso es normal, lo importante es que no reaccione impulsivamente. Yo soy un buen niño aunque sienta coraje.
  • Quizás los dos tenemos algo de razón.
  • Yo no puedo esperar que las otras personas actúen de la manera que yo quiero que actúen.

Evaluando el esfuerzo realizado (cuando el conflicto se resuelve)
  • Me merezco una felicitación. Hice un buen trabajo y me mantuve tranquilo.
  • ¡Buen trabajo!
  • ¡Bien hecho!
  • En verdad, mantuve mi compostura.

Evaluando el trabajo realizado (cuando el conflicto no se resuelve)
  • ¡Ah! Olvídalo…
  • Buen esfuerzo; ahora, sacúdete esto de encima.
  • Traté lo más que pude, y eso es lo que cuenta.
  • Hice lo mejor que pude. La próxima vez, me irá mejor.
  • Yo hice mi parte; si Rubén aun tiene coraje, ese es su problema.
  • Esto no es fácil de hacer, pero voy a seguir tratando.
  • Deja de pensar en esto. Seguir pegado a este pensamiento solo me hace sentir peor.
  • Bueno, esto funcionó en parte; ya lo haré mejor la próxima vez.
  • Con más práctica, voy a seguir mejorando.
  • Estoy mejorando… ¡Felicidades!
  • La próxima vez, le voy a hacer caso a mis “señales.”
  • La próxima vez, voy a seguir mi plan.

Administrando una recompensa
  • A decir verdad, lo hice muy bien.
  • ¡Buen trabajo!
  • ¡Muy bien!
  • ¡Fantástico!
  • ¡Excelente!
  • ¡Hice un gran trabajo!
  • ¡Vas muy bien!
  • ¡Bien pensado!
  • ¡Bien hecho!
  • ¡Nítido! 

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